Ante las cenizas de pecado y muerte
sus almas se aman en continuidad
y de sus alaridos musitados
elevan una oración al cielo...
sobredosis en la decadencia de su amor,
rinden culto a sus demonios encarnados,
claman un angelus
en honor de su prohibición.
Angeles perennes enclaustrados
en su osada locura inocente y criminal,
una puerta abren y dejan
al descubierto lo que son...
de sus besos nacen las notas,
de sus caricias nacen los versos,
de sus gemidos nace la hermosa melodía;
y va tras él en otro intento fallido
y se revelan pugnando entre si.
Amores que se alaban entre sus brazos,
pecan sabiéndose prohibidos,
erigen de su decadencia una sinfonía,
sinfonía de muerte y rosas blancas....
Autora: Laura Amankay

Me gusta Laura, es como una oda al amor eterno... Ese que no muere en la carne... ni en los huesos.
ResponderEliminarBesos.
Ángelus, desde el nombre me encanta, oscura y sensual prosa que alaba al amor más que eterno. Besos.
ResponderEliminarLa manera que descuenta del tiempo, el momento. Momento de lectura y lectura, llevada por reflexión que termina e. Una sonrisa. Siempre sorprendente en la palabra!. #oscura y menguante.
ResponderEliminarTus palabras desnudas
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