Arráncate las alas blancas,
el Alma blanca,
las manos de Virgen.
Dale de un golpe
la espalda a ese Cielo que no es nuestro,
a ese Cielo
que no redime a nadie,
que no perdona a nadie.
Escupe en la boca
de esos Ángeles envenenados
nacidos de un incendio.
Ciérrales la Tierra.
Niega a ese Dios inmisericorde,
a ese Dios de la Tortura,
a ese inexistente Dios
imaginado e inimaginable.
Despierta
en mis labios,
abrázate
al Fuego infernal
que me sostiene
y me aleja del Mundo.
ARDE CONMIGO.
Autor: DeuxCorbeaux.

No soy muy imparcial que digamos pero es que los fuegos de tus letras y de tus sentimientos son de los que iluminan: Mens illustrata.
ResponderEliminarMi respeto y mi admiración.
¡Wow! ¡Fascinada con este escrito! Besos
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